sábado, diciembre 19, 2009

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Jingle Bell Rock

1

La anticipación con la que los negocios arman
sus vidrieras alusivas a navidad
establecen tiempo e inmanencia:
podemos tener una caracterización del rito
-la tele enseñó que hay nieve, felicidad, canciones en coro por nenes,
jingle bells rock por Lindsay Lohan
y los mejores regalos que puedas imaginar-
aún así, cada año la exaltación hará
que la exigencia sea más grande:
los papás se visten de papá noel,
-si tomás la 503 en diciembre, el barrio palihue
se transforma en postal de película americana:
cada casa tiene paredes y árboles de su patio delantero
llenos de luces intermitentes-
hay cds de Christmas chillout
y una saturación de personas cargadas de bolsas con moñito;
el espíritu navideño se come la existencia.

2

Mi abuela venía todas las navidades
con dulce de sauco y medias coloridas,
tejidas por ella, para todos los nietos:
nosotros las estrenábamos patinando
en el piso recién encerado por mamá.
A mis hermanos y a mí, nos hacía
pan dulce sólo con nueces y chocolates
porque no nos gustaban las frutas secas;
yo miraba la cadencia con la que amasaba
-en la pieza de atrás, que usábamos de lavadero
donde había una mesa grande de madera-
con uñas rojas y el pelo siempre bello.

3

No recuerdo haber deseado con frenesí
ningún regalo específico.
Vivíamos al lado de un jardín de infantes;
venían todos nuestros tíos y primos
y jugábamos en el arenero y el tobogán
mientras mi papá hacía el asado.
Robábamos los restos de sidra mientras los grandes bailaban.
Atraída por el destello de las brasas
me acerqué tanto que me quemé las rodillas,
mi tío enfermero me curó con pasta dental.
Más que a papá noel, anhelábamos la mística de los Reyes:
dejábamos zapatillas, una palangana naranja llena de agua
para los camellos y pasto que luego desaparecían.

4

¿Habrá que mirarnos, entonces, con la extrañeza del Jack de Tim Burton?:
preguntarse sobre este festejo, decir: ¿Qué es, qué es?
por qué la insistencia en la desproporción y artificio
o el mandato de ser perfectos por un día
cuando la revelación puede ser el instante de autenticidad:
que exista la posibilidad de ser cursi y cantar:
all I want for Christmas is you
y el recuerdo de la felicidad ingenua de cuando éramos chicos
pueda actuar como la latencia de esas semillas
que soportan condiciones límites
y todas esas cosas que podían destruirlas
son las mismas que las hacen germinar.

8 comentarios:

Ines dijo...

Lore!! Me encantó!!! Te cuento la cronología de lectura...
1-No me puedo poner a leer porq Marylin me tira besos
2-Empiezo a leer, no entiendo...MArylin tira besos!
3-Leo, tapo a Marylintirabesos.
4- Me termino de superenamorar en la frutilla del número 4!

Muy muy muy muy lindo!
Besos!

principio de incertidumbre dijo...

inés: 1- gracias por leer.
2- marilyn es lo más coqueta.
3- siempre es lindo que te tiren besos.
4- una alegría conocerte este año y que encime te guste el poema.

Abrazoo re gigante.

Lore.

AL-JAZERRA dijo...

Pi,
Dulce como el sauco tan nuestro, y que contrarestra al "all I want for Christmas is you".
Por otro año de creación.
un beso y un saludo a su novio.
alejandro.

el espacio real dijo...

...hermoso poema, taaan Lorito...

;)

..tremndo el último verso, de antología casi...

..un besote...

geri

principio de incertidumbre dijo...

al-ja: el dulce de sauco es irresistible. Mi abuela traía en los tarros esos de crema "grande" como el primer estadío y luego lo hervía con ázucar y le ponía bolitas para que no se pegue.


Un abrazo enorme a usted. Gracias por los saludos.
Que empiece maravilloso el año.
:)

Lorena.

Geri: gracias.

Te amo.

lucas dijo...

El final es muy, muy bueno.
Hace un tiempo lei en un libro de Aira una linda relación entre los recuerdos y la posibilidad de reencontrar esa felicidad o sensación perdida, como un fruto siempre al alcance de la mano.
Este poema me deja una sensación parecida.

Saludos!

costa sin mar dijo...

este me ha gustado

principio de incertidumbre dijo...

gracias, costa sin mar.

:)