jueves, febrero 21, 2008

con la ventana rota detrás


vaso viajando


en la compu



Cuando estoy medio triste y me duele todo, tomar soda (con jugo de manzana* en este caso) con la bombilla que me regaló él, levanta.

Aunque en un sorbo me encuentre un poco de gusto a mr. músculo porque él limpió la mesa.




*Añadir jugo -de cualquier gusto- a la soda es un secreto que aprendí cuando mi papá trabajaba en una rotisería cuando yo tenía seis años. Yo lo acompañaba y él me daba de comer antes de ir a la escuela de arte (que estaba a la vuelta) con jugo de naranja que parecía gaseosa.
A la escuela habré ido un año y me acuerdo que nos hacían "pintar" soplando bombillas con pintura y luego arriba hacer nuestros dibujos. Todo en una terraza.

!!

¡Gracias, Kaz por la mención!


(claro, se escribe para los demás también)

lunes, febrero 18, 2008

miércoles, febrero 13, 2008

Ayer a la tarde, caminando por el centro me cruzo con el payaso-clon-de-piñón-fijo
que ofrece sus globos con formas de perritos y otras cosas que no distinguí bien -para mí una jirafa es casi lo mismo que un perro caniche o la famosa espada- en su tono cordobés-bahiense agudo. Antes de que mi vista lo perdiera, pasa un hombre en bicicleta y él le grita: "qué hacés, alberto" en evidente tono grave basilesco.

Giro por completo la cabeza y veo en el traje un bolsillo de Olimpo. Sigo hacia la tienda que tenía que ir y pienso en esas cosas que te caen de golpe cuando sos chico.
Cuando iba a quinto o sexto grado tenía una amiga -Adriana-; en enero me la crucé en el supermercado y no me animé a saludarla. Ella tenía una hermana que era hermosa, una especie de Selena de Patagones, mezcla de rasgos de chica de alguna serie de Cris Morena (pero sin la boludez) a la que yo miraba con fascinación: creía que era imposible ser así de linda y tener el pelo tan negro y lacio. Algo tenía que nosotras, chicas de primaria hacía que fuéramos tan poquita cosa.
Una tarde en la plaza, a la salida de la escuela, Adriana (mi memoria cree que fue ella) se puso encima de un banco y con movimientos repetidos dijo que eso hacían un hombre y una mujer. No hubo cuestionamientos ni preguntas de mi parte. Sólo me parecía un poco violenta la forma. Nunca le pregunté nada a mi mamá.

En segundo grado, un chico con nombre de santo me arrinconó en el patio. Intenté empujarlo, pero no tenía tanta fuerza. Me dio mi primer beso y se fue. Lo odié, pero no hice nada.

Un fin de semana mi mamá nos llevó a mis hermanos y a mí a ver a Cristina Lemercier (que tenía un programa que se llamaba "Dulce de leche" en ATC) al club Jorge. A la salida repartían álbumes de los ositos cariños con hojas parecidas a papel plastificado y unos cupones para participar por los sorteos de casas de pin y pon del programa.
A las semanas dijeron mi nombre y una vecina vino corriendo a mi casa a felicitarme (yo tenía pinipones pero no semejante casa). El premio jamás llegó ni tampoco llamaron.

Aunque en mi casa nunca hubo teléfono.

jueves, febrero 07, 2008

Tarde en la costa

en la costa maragata

En verano repito el ritual:

elegir el lugar (ahora, de grande)

con pastito. Esperar a que el río crezca,

avanzar con cuidado por las bolsas de arena

que funcionan de vallado para que el agua

no se coma la costa.

Colocando el pie con precaución

para no resbalar y lanzarse

de lleno para esquivar el frío preliminar.

Ya nadando –cerca de los muelles y

el barco hundido-

inventar estilos y formas.

De regreso a la orilla siempre sumergirse

hasta lo más hondo posible.

Si es jueves, viernes, sábado o domingo

el catamarán hace un recorrido de

puente a puente. La gente se sienta con sus cámaras

y filmadoras, mirando el panorama.

Los que nadamos saludamos

con fuerza tratando de no hundirnos.

Luego queda el oleaje repentino

causado por la fuerza motora

y los chicos en kayak

aprovechan la propulsión

(también cuando pasan lanchas

y los gomones de prefectura).


A veces la felicidad es hacer la plancha

mientras mi novio o mamá toman mate;

mirar los árboles hasta que una ola

descontrola el equilibrio

y mi nariz se llena de agua.

lunes, febrero 04, 2008

Cronología de sábado...

Miramos un rato un partido de Beach handball;




viajando en Catamarán: la gente saluda;


en el patio del museo;



para terminar: murgas maragatas que hacían una especie de duelo.










P.D.: en el paseo, sentados adelante en el catamarán, un señor (conocido) dijo "me siento como di caprio". Su señora nos miró y se rió.

miércoles, enero 30, 2008

Tres años





¡Cumplió este blog, el 25 de enero!





En estos días subo cosas: pereza veraniega (shhhhhh...).

sábado, enero 19, 2008

La regata más larga del mundo





Final de la Regata del Río Negro (Curú Leuvú) 2008. Se pelean la definición los botes de Pinta-Mozzicafredo (Escuela Municipal de Patagones) y Payalef-Colos (Club Quimey Leuvú).
El triunfo fue de los segundos (los de blanco). Luego de varios años de reinado de los primeros.

La gente tiraba papelitos desde antes del puente nuevo, sobrevolaba una avioneta y tiraban cuetes.


viernes, enero 11, 2008

Otra vez en el bar de las mujeres
me tomo la copa del olvido.
"El tango es macho"
cantan mis amigas
pero según el tango
ellas son musas tristes
o se ven
como muñecas marchitas
de vodevil.
Y a juzgar por mí
(¡tan olvidada de mí!)
no sé si nosotras ahora
formamos una orquesta
de señoritas
o si son ellos muchachos de antes
los que ahora tocan de oído
nuestro repertorio
mientras nosotras
antes también pero de apurar la copa
ya entonábamos mal.
Tamara Kamenszain, Tango Bar.

Para Reyes

el precioso libro de Tamara K.


mi novio tomando mate en el río




el río








miércoles, diciembre 26, 2007

A los catorce años

I

Acostada en la cama de mis papás
una tarde de verano.
Las extremidades extendidas
lo máximo posible
-en la extensión hay
una especie de libertad;
como Di Caprio en la punta del barco
gritando que es el Rey del mundo-
y mirando al techo.
Decido no abandonar el momento:
siempre tener en la memoria la sensación.

Ahora, a los veintiséis indago por qué
tanta insistencia en persistir en la edad.
Estimo: al igual que al rodar por un médano
-la arena pica por todos lados,
el mareo es insostenible-
no podés
dejar de ir para abajo.


II

De médanos vengo,
arena saco.

Por las dudas

Ah, Romina Yan también es una chica Tori.



(Cuando te das cuenta de las cosas, te das cuenta)


Con esta videncia estoy para el quini.

Algunos regalos de navidad





Regaladores: mi mamá y él.

viernes, diciembre 14, 2007

¡Oh, diciembre!




La foto es del almanaque de mi casa. Me lo regaló él y es uno de los más lindos que he tenido y el único que he colgado en la pared (desde que vivo en Bahía). No quiero tirarlo, pero a diferencia de la agenda que me regaló mi mamá este fin de semana, no es perpetuo.


Habría que proponer el modo para no tener que dejar en una caja los que no usamos más.


Pero como con la silla de Homero de seis patas, seguro que al invento se lo indilgaban a otro.

dulce comparación






Así como alguna vez dije que Cecilia Dopazo era nuestra Jennifer Aniston; Agustina Lecuona (Natalia, en Lalola) es nuestra Tori Spelling.

Similitudes:
*Rasgos inconfundibles.
*ambas se hicieron famosas en series juveniles.
*son hijas de productores.




Y quien no haya sufrido mirando Beverly Hills, 90210 que tire la primera piedra.

lunes, noviembre 26, 2007

Sábado a la noche

Salgo a entregar un pedido: adelante un auto de los años veinte, impecable. Atrás uno cualquiera. Espacio para salir: pocos centímetros. Pienso, si le toco una luz al rojito me matan. Relojeo a la gente adentro a ver si me miran; la típica, maneja una minita, algo va a pasar. Dos o tres maniobras y salgo como si nada.
Regresando voy por una curva deslizándome suave y contenta. Me repito a mi misma:
estás pisteando como una campeona, Lorito*.



Esos triunfos pasajeros, aunque vayas a 40 km/h.



*Así me dicen familia, amigos y novio.

martes, noviembre 20, 2007

De fábrica

Si uno viniese con cierta advertencia de antemano, una especie de etiqueta de ropa, donde en vez de decir no lavar con agua caliente se leyera lo correspondiente, la mía diría: "a veces soy como Billy Cristal ante Jack Palance en Cowboys de ciudad".

Que conste.

martes, noviembre 13, 2007

Para calentar noviembre...





Mannish Boy, de Muddy Waters.





*

Estoy queriendo retormar el blog. Vengo medio enferma e idas y venidas al médico. Cuestión: alérgica, con bastante asma y tomando de todo.

jueves, noviembre 01, 2007

Bajar la cortina, de Marina Serrano

Bajar la cortina, así le dicen acá,
vas a tener que aprender.

Una frazada sobre el hueco de la traqueostomía
protege del frío, de los practicantes
de las enfermeras...

El tiempo monocorde de la mujer cuadripléjica
de la mujer muda, flácida y blanca
de la mujer sola
parecía sonarles a desperdicio.

Sin saber por qué, me solidaricé con su vida
cambiando sus decúbitos, aspirándola.
Cuando no me veían
la llamaba por su nombre o me excusaba.

Un día me miró y apretó mi mano,
moví los pies de alegría como una cola
y desparramé mi cara,
le pedí que lo repitiera y lo hizo,
un dique embalsamó las percepciones
y llenas, la una de ojos
la otra de ojos,
nos comunicamos.

Nadie dio importancia al hecho.

Al irme de la sala
el profesor explicó a su séquito
los desastres del accidente,
levantó el brazo edematizado y lo dejó caer
como una marmita.





El libro de Marina Serrano es de la editorial Sigamos enamoradas.

Él me lo trajo de regalo, hace unas semanas, de un viaje a Buenos Aires.
Yo lo leí en los sillones de la Municipalidad de Tornquist.