Cuando estoy medio triste y me duele todo, tomar soda (con jugo de manzana* en este caso) con la bombilla que me regaló él, levanta.
Aunque en un sorbo me encuentre un poco de gusto a mr. músculo porque él limpió la mesa.
*Añadir jugo -de cualquier gusto- a la soda es un secreto que aprendí cuando mi papá trabajaba en una rotisería cuando yo tenía seis años. Yo lo acompañaba y él me daba de comer antes de ir a la escuela de arte (que estaba a la vuelta) con jugo de naranja que parecía gaseosa.
A la escuela habré ido un año y me acuerdo que nos hacían "pintar" soplando bombillas con pintura y luego arriba hacer nuestros dibujos. Todo en una terraza.












