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viernes, mayo 14, 2010

Fotos y poemas

Charlas de nenas casi adolescentes
-en un vestuario de algún lugar
destinado a los partidos de handball
de los torneos bonaerenses-
“¿puedo jugar mejor con esto?”
la inquietud de romper con la pureza,
meterse algo
ahí.
“¿Duele?” y arrepentirse de quedar como tonta.

Se ven pelitos de algodón,
jugar con la textura, comprobar la suavidad.
Por unas horas se ignora la permeabilidad,
el movimiento, la obturación.

Tirar del hilo: asombro de la hinchazón;
toda la sangre contenida.
Angustia; una parte del cuerpo
se desecha.






“Ya sé lo que te diga no va a ser suficiente consuelo”,
canta Julieta Venegas.
Ante el dolor asoma el impulso del refugio materno,
también el mandato matriarcal de soportar:
mantenerse a una pared imaginaria
con la misma adherencia de un pulpo.
Tal vez sea hora de transformar los vínculos,
atreverse a la fraternidad
decir:
sí, estoy triste, abrazame.
Y tener como mantra
las palabras de Rocky –la última-
en donde dice que no importan las batallas ganadas
sino todos los golpes que podés aguantar.







Difícil no comparar la pierna femenina
con algún instrumento filoso:
la vagina es filo y tiene vaina,
las piernas son los lados
del cuchillo, tijera o cualquier objeto lacerante.
Se escucha por allá, advertir,
dar clases de sentido común
“no te vas a perder por un par de gambas”.
Entonces, el desafío;
nada de bordes y aristas,
la textura de estas extremidades
son más similares al abrazo:
producen concavidades y dan convexo
a otras complexiones,
cariño.





La foto de una Barbie, que, sin embargo,

está sin pelo.
Ese objeto/símbolo de mujer/niñez
que establece perfección
(una perfección distante:
nada de grietas, nada de desproporciones
nada de gestualidades;
apenas alguna amiga “étnica”)
y causa euforia en jugueterías.

En quinto grado una chica
a la que los papás si podían
comprarle toda la colección
con Ken y auto convertible incluido
las llevó al colegio
y en el recreo
desparramó de su mochila
una docena de muñecas
listas para poseer.
Por supuesto que todas
quisieron jugar, tocar
esa delicadeza desconocida.
Ella no quiso que nadie, nadie
manoseara sus tesoros.

Ahora, sin esa preciosa cabellera
-los agujeritos de los pelitos ausentes
actúan como cicatrices-
no dan ganas de manipularte como juguete.




Las fotos son de Andrea Testarmata y Florencia García Armado y cada poema lo escribí para la foto que está debajo -respectivamente-.

sábado, diciembre 19, 2009

1

Jingle Bell Rock

1

La anticipación con la que los negocios arman
sus vidrieras alusivas a navidad
establecen tiempo e inmanencia:
podemos tener una caracterización del rito
-la tele enseñó que hay nieve, felicidad, canciones en coro por nenes,
jingle bells rock por Lindsay Lohan
y los mejores regalos que puedas imaginar-
aún así, cada año la exaltación hará
que la exigencia sea más grande:
los papás se visten de papá noel,
-si tomás la 503 en diciembre, el barrio palihue
se transforma en postal de película americana:
cada casa tiene paredes y árboles de su patio delantero
llenos de luces intermitentes-
hay cds de Christmas chillout
y una saturación de personas cargadas de bolsas con moñito;
el espíritu navideño se come la existencia.

2

Mi abuela venía todas las navidades
con dulce de sauco y medias coloridas,
tejidas por ella, para todos los nietos:
nosotros las estrenábamos patinando
en el piso recién encerado por mamá.
A mis hermanos y a mí, nos hacía
pan dulce sólo con nueces y chocolates
porque no nos gustaban las frutas secas;
yo miraba la cadencia con la que amasaba
-en la pieza de atrás, que usábamos de lavadero
donde había una mesa grande de madera-
con uñas rojas y el pelo siempre bello.

3

No recuerdo haber deseado con frenesí
ningún regalo específico.
Vivíamos al lado de un jardín de infantes;
venían todos nuestros tíos y primos
y jugábamos en el arenero y el tobogán
mientras mi papá hacía el asado.
Robábamos los restos de sidra mientras los grandes bailaban.
Atraída por el destello de las brasas
me acerqué tanto que me quemé las rodillas,
mi tío enfermero me curó con pasta dental.
Más que a papá noel, anhelábamos la mística de los Reyes:
dejábamos zapatillas, una palangana naranja llena de agua
para los camellos y pasto que luego desaparecían.

4

¿Habrá que mirarnos, entonces, con la extrañeza del Jack de Tim Burton?:
preguntarse sobre este festejo, decir: ¿Qué es, qué es?
por qué la insistencia en la desproporción y artificio
o el mandato de ser perfectos por un día
cuando la revelación puede ser el instante de autenticidad:
que exista la posibilidad de ser cursi y cantar:
all I want for Christmas is you
y el recuerdo de la felicidad ingenua de cuando éramos chicos
pueda actuar como la latencia de esas semillas
que soportan condiciones límites
y todas esas cosas que podían destruirlas
son las mismas que las hacen germinar.

martes, junio 16, 2009

De lo que veo en las películas

I

En Sleepy Hollow, Christina Ricci
hace un círculo con tiza rosa
para salvar a su padre y a
Johnny Depp del jinete.
Repasa varias veces
la forma;
como si la insistencia
fuera secreto de la protección.

II

Robert de Niro está sobre
un trozo de hielo
que se desprende
hacia el océano.
Lleva a su padre, Víctor Frankenstein, muerto:
quemándose entre troncos.

Desde la orilla los mira
el capitán.


Irse. Dejar las cosas,
pero ardiendo entre el fuego.

sábado, agosto 16, 2008

Magnitud

Cambio de canal
tapada hasta la nariz.
Escucho a mis hermanos
bajar rápido las escaleras.
Atraviesan la cortina de cuentas
que golpea con el adorno
de piezas de vidrio
-balanceo escalonado
del choque, resuena-.
Nada de fascinación por el tintineo;
tampoco el gesto primitivo de alertar.
Los objetos que colocamos
en las aberturas
son dispositivos
de medición en tiempo
del espacio que se deja.

martes, mayo 13, 2008

En el vídeo Close to you
Karen Carpenter está sentada
sobre una U gigante
las piernas flotando y
moviendo la cabeza.
Todos sus gestos son delicados;
a veces quisiera tener
esa imagen de mí:
una escena fácil de recrear
una voz tierna que dice cosas
como revelación ganada.

jueves, febrero 07, 2008

Tarde en la costa

en la costa maragata

En verano repito el ritual:

elegir el lugar (ahora, de grande)

con pastito. Esperar a que el río crezca,

avanzar con cuidado por las bolsas de arena

que funcionan de vallado para que el agua

no se coma la costa.

Colocando el pie con precaución

para no resbalar y lanzarse

de lleno para esquivar el frío preliminar.

Ya nadando –cerca de los muelles y

el barco hundido-

inventar estilos y formas.

De regreso a la orilla siempre sumergirse

hasta lo más hondo posible.

Si es jueves, viernes, sábado o domingo

el catamarán hace un recorrido de

puente a puente. La gente se sienta con sus cámaras

y filmadoras, mirando el panorama.

Los que nadamos saludamos

con fuerza tratando de no hundirnos.

Luego queda el oleaje repentino

causado por la fuerza motora

y los chicos en kayak

aprovechan la propulsión

(también cuando pasan lanchas

y los gomones de prefectura).


A veces la felicidad es hacer la plancha

mientras mi novio o mamá toman mate;

mirar los árboles hasta que una ola

descontrola el equilibrio

y mi nariz se llena de agua.

miércoles, diciembre 26, 2007

A los catorce años

I

Acostada en la cama de mis papás
una tarde de verano.
Las extremidades extendidas
lo máximo posible
-en la extensión hay
una especie de libertad;
como Di Caprio en la punta del barco
gritando que es el Rey del mundo-
y mirando al techo.
Decido no abandonar el momento:
siempre tener en la memoria la sensación.

Ahora, a los veintiséis indago por qué
tanta insistencia en persistir en la edad.
Estimo: al igual que al rodar por un médano
-la arena pica por todos lados,
el mareo es insostenible-
no podés
dejar de ir para abajo.


II

De médanos vengo,
arena saco.

martes, octubre 09, 2007

Instantes de luz

I

Pienso en esos muñecos
de gelatina fosforecentes
que venían en paquetes
de papas fritas;
gesto infantil inmediato:
cerrar entre las manos
el tesoro
¡adentro hay luz!

II

Al mediodía
con las sirenas
de los bomberos
-es sábado-
mato hormigas
sobre un tronco
podrido
a la sombra
de un olivo.

III

Acostada en
el pasto.
La luz que se
filtra por huecos
chiquititos también
pasa sobre mí.


IV

La sensación constante
de visión interrumpida:
todo es árbol
interceptando el sol.

viernes, abril 13, 2007

Empezar con la tarea:
amor es.
Una musiquita conocida
como sensación inmediata:
un vals precario
-tocado en la plaza-
que nadie escucha.
Acto seguido
imaginar el nombre vertical,
cada letra dispara
el sentimiento correspondiente.
Ejemplo con la E
“eres lo que buscaba
uooo-o-oo”
o un montón
de canciones referenciales más.
Interrumpir la búsqueda;
jugar con hojas nuevas
del cuaderno.
La aspereza en dedos
deriva en precisión:
esperar en el pasillo
mientras transplantan
a mi hermano y mamá.

viernes, diciembre 15, 2006

mi mama y yo



Uno

Cuando nos casamos
anillo de besos
en cada dedo
te pusiste triste
"si fueran de cubitos
se derriten enseguida"

Dos

Mis hermanos y yo
en picún leufú
-saltando y saltando-
papá diciendo
"estos son los cimientos
de mi casa
se lo llevó todo el agua"

Tres

Cimientos y
un faro al costado
nosotros colocándonos
para la foto
con la cámara prestada

Cuatro

Mamá convenciéndome
-la maestra quiere pintarme
los cachetes con carbón-
mamá acomodando el cuello
que cosió con puntillas

Cinco

Cumpleaños número cuatro
de María José
nos tiran los juguetes
desde una caja
en cascada
un prendedor de hello kitty
entiendo que no es mío
pero lo robo


Seis

Buscar la imagen
"recuerdo frágil"
el cristal como
caso obvio
pétalos secos
gelatina
tensión superficial
del agua
Al final la tristeza
de la oralidad
como única posibilidad
de transferencia

posteado primero acá
¡Muchas gracias, FIDEOS CON MANTECA por la publicación!

miércoles, septiembre 20, 2006




Hay un ritmo conocido
en todas las plazas
los domingos:
traqueteo de caños y tornillos
-una calesita con dibujos viejos-

Pausado va el de
un nene cruzando el pasamanos
(fuerza de brazos, cachetes colorados)
y yo mirándolo por si cae.

domingo, julio 30, 2006

Autombobo 2

A pedido de lucas vuelve la autopropaganda y gracias a Lamujerdemivida hay otro poema mío acá.



P.D. no hay posts nuevos, no por falta de voluntad (sí, tal vez de tema) sino que estoy de vacaciones.
Disculpe las molestias.

martes, julio 04, 2006

Autobombo

Publicaron un poema mío en el blog de Lamujerdemivida.

Y está acá.



P.D. no estoy muy a favor de la autopropaganda, pero me siento como cuando tenía 13 años y estaba en la feria de libros de Patagones en un puesto (con mi profesora y mis poemas) y al lado un poeta local (amigo de mi primo) al que le compré su primer libro y me marcó como pocos.

viernes, junio 30, 2006

todos podemos ser pee wee...

Giuseppe Sulfaro, en Malena


Cuando me robaron la bici
hice un puchero de nena:
los labios cóncavos
mordidos de a poquito
haciendo fuerza
para no llorar.

En la plaza
(que es donde se juntan
los que las roban)
no estaba. Ahí no dijo él.
Ya está dije.
Ahora en el rincón del patio
están escoba y pala.




martes, febrero 28, 2006

Mientras leo y vos dormís.

Abro el cuaderno.
Está la frase boba
copiada de vieja enciclopedia
roja que regaló mamá.
"La palabra o lenguaje. Hecho
cultural que nos rodea".
Fácil sería usar
la comparación obvia.
Escribir:
sos abrazo;
hueco por donde
está mi cuerpo
-afuera el resto-
.
Pero dormís sin
rodearme. Tengo el corazón
como tapita de
gaseosa pisoteada.

miércoles, febrero 15, 2006

Para vos...






Nada de guardar
el amor dentro.
Hay que llevarlo
como barrilete
por las calles.
Hacer remontar
la dulzura escondida.













Sí, es para vos.

martes, enero 10, 2006

Las...

Las palabras que no se dicen
habitan casas inmensas y abandonadas.
Se chocan unas con otras
casi olvidando qué eran.
A veces llueve y pasan
chicas con las manos húmedas.
Algunas se ponen más tristes
porque saben que otras vendrán.
Tonto es intentar incendiar
ese silencio poblado.
Una tras una, las palabras,
seguirán sintiendo las paredes
como único mundo.


miércoles, diciembre 14, 2005

Oscura labor

"Hay días en que no soy más que una patada únicamente una patada"
Oliverio Girondo.




Días donde no puedo ser otra cosa que sueños.
Los postes de luz despiertan y las ventanas se enfrían. Dientes y cepillos escandalizan a los gatos. Camas que se pueblan.
Al primer cerrar de ojos acudo como ambulancia. La corbata aprieta: tijeretazo y convertida en lazo que ahorca.
Splash, splash, splash. Soy piedra rebotando en el agua. De los dedos nacen flores, enredaderas y luego bosques.
Salgo del naipe y clavo espada haciendo circulitos en la panza. Tu boca es de gelatina; un beso, dos besos, tres besos: labios, lengua, muelas. Corro tu sexo de cera con encendedor.
Rocío madrugador. Canillitas levantan hasta los muertos. Otra vez desayunar leche y diarios.






Anexo de último momento: lo que está debajo de la cita, lo escribió esta servidora (snif, alguien me dijo, que otra vez, se presta a confusiones...)

miércoles, noviembre 23, 2005

Continuando...

Hay días donde
miro las veredas
esperando que alguna sombra
sea la tuya
o al menos encontrar ecos
de rayos que lastimaste,
ahogándose en charquitos
y ver cómo el agua
tiembla de felicidad;
donde comprendo
que no hay sol
para sanarme los huesos
y busco entre el aburrimiento

[y la costumbre
algunos pies que pateen
hojas secas
o mujeres llorando
la ausencia
de tus labios.

Ay, días, ¿en cuáles esquinas
naufraga este dolor de mundo?
¿Cómo ahuyento búsqueda inútil
heridas de habitarlo?
¿En qué humo de carne quemada
descansa su esencia?

P.D. sí... esto, también es viejo.

domingo, noviembre 20, 2005

DESATANDO

Una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra.
Jorge Drexler.

Voy a deshacer todos los/invisibles/
nudos que le hice a tus muñecas/
y destejer la telaraña
que creé para atrapar insectos-besos/
romper el conjuro que logra que en una esquina incierta/
sientas el llamado irrefrenable
de una piedra cualquiera/para rescatarla en mi nombre/
y me veas en cada cajera de supermercado/
abandonarme a la incertidumbre
y dejar que esta esperanza
(de vos y de mí)
penda de un único-hilo.



Anexo de último momento: quien ose decir que sigo choreando con post viejos, contraerá conjuntivitis.

Anexo de ultimísimo momento: la cita es parte de la canción "Mi guitarra y vos". Lo que sigue es mío (uh, sonó re serio).