jueves, marzo 03, 2005
Sabineando
El mediodía en la calle, atropellando ángeles,
violento, desgarbado;
gentes envenenadas lentamente por el trabajo, el aire, los motores;
árboles empeñados en recoger su sombra,
ríos domesticados, panteones y jardines
transmitiendo programas musicales.
¿Cuál hormiga soy yo de estas que piso?
¿qué palabras en vuelo me levantan?
«Lo mejor de la escuela es el recreo»,
dice Judit, y pienso:
¿cuándo la vida me dará un recreo?
¡Carajo! Estoy cansado. Necesito
morirme siquiera una semana.
Jaime Sabines.
miércoles, marzo 02, 2005
¿Gratitud?
ANVERSO
Ferrari: Me refería, entonces, a que esa esfera, que era centro del universo, y que no tenía circunferencia, empezó siendo una idea natural, y finalmente, Pascal habló de ella como de una espantosa esfera.
Borges: Quiere decir que el universo le parecía terrible. Es que, de hecho, lo es, ¿eh?; aunque Chesterton pensaba que él debía agradecer todas las cosas, pero dándose cuenta de que eran terribles. Él dice que va a morir, y que no le habrá agradecido a Dios todo el pasto. Es decir, algo tan sencillo como el pasto, ¿no?
-Cada una de las cosas. Pascal también, creo, tuvo una actitud religiosa de gratitud; sin embargo, el terror siguió en él hasta el final.
-Sí, es el recuerdo que yo tengo de Pascal es ése.
Jorge Luis Borges, Osvaldo Ferrari: Reencuentro, diálogos inéditos.
REVERSO
Gratitud
Gracias aroma
azul,
fogata
encelo.
Gracias pelo
caballo
mandarino.
Gracias pudor
turquesa
embrujo
vela,
llamarada
quietud
azar
delirio.
Gracias a los racimos
a la tarde,
a la sed
al fervor
a las arrugas,
al silencio
a los senos
a la noche,
a la danza
a la lumbre
a la espesura.
Muchas gracias al humo
a los microbios,
al despertar
al cuerno
a la belleza,
a la esponja
a la duda
a la semilla
a la sangre
a los toros
a la siesta.
Gracias por la ebriedad,
por la vagancia,
por el aire
la piel
las alamedas,
por el absurdo de hoy
y de mañana,
desazón
avidez
calma
alegría,
nostalgia
desamor
ceniza
llanto.
Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a las uñas
las alas
las hormigas,
los reflejos
el viento
la rompiente,
el olvido
los granos
la locura.
Muchas gracias gusano.
Gracias huevo.
Gracias fango,
sonido.
Gracias piedra.
Muchas gracias por todo.
Muchas gracias.
Oliverio Girondo,
agradecido.
Oliverio Girondo.
Reivindicación de la noche
Adán Buenosayres, Leopoldo Marechal.
does any thing reall
Una foto
Dónde está la mujer que en esta foto
se ríe con su vida brillándole en la risa
por algo que le dije en ese instante
en la luz del mediodía,
bajo unos paraísos que dejaban
caer el sol de mayo en nuestra mesa,
iluminando el pan, un vaso y un cuchillo
y al fondo unos barquitos que se duermen
en una playa pobre de juncos y sauzales
donde unos pescadores diminutos
caminan sin moverse hacia su pelo
desparramado al viento
sobre el suéter azul con el que cruza
los brazos y levanta los hombros por la risa.
Pedro Mairal.
martes, marzo 01, 2005
Canción fetiche del mes
Guitarra y vos
¡que viva la ciencia, que viva la poesía!¡qué viva siento mi lengua cuando tu lengua está
sobre la lengua mía! el agua está en el barro, el barro en el ladrillo, el ladrillo está en la
pared y en la pared tu fotografía / es cierto que no hay arte sin emoción, y que no hay
precisión sin artesanía / como tampoco hay guitarras sin tecnología / tecnología del nylon
para las primas tecnología del metal para el clavijero / la prensa, la gubia y el barniz : las
herramientas del carpintero
el cantautor y su computadora, el pastor y su afeitadora, el despertador que ya está
anunciando la aurora / y en el telescopio se demora la última estrella /
la máquina la hace el hombre……..y es lo que el hombre hace con ella
el arado, la rueda, el molino / la mesa en que apoyo el vaso de vino / las curvas de la
motaña rusa / la semicorchea y hasta la semifusa / el té, los odenadores y los espejos /
los lentes para ver de cerca y de lejos / la cucha del perro, la mantequilla / la yerba, el
mate y la bombilla
estás conmigo / estamos cantando a la sombra de nuestra parra / una canción que dice
que uno sólo conserva lo que no amarra / y sin tenerte,
te tengo a vos y tengo a mi guitarra
hay tantas cosas / yo sólo preciso dos:
mi guitarra y vos / mi guitarra y vos
hay cines / hay trenes / hay cacerolas / hay fórmulas hasta para describir la espiral de una
caracola / hay más: hay créditos / tráfico / cláusulas / salas vip / hay cápsulas hipnóticas y
tomografías computarizadas / hay condiciones para la constitución de una sociedad
limitada / hay biberones y hay obúses / hay tabúes / hay besos / hay hambre y hay
sobrepeso / hay curas de sueño y tisanas/ hay drogas de diseño y perros adictos a las
drogas en las aduanas/
hay-manos-capaces-de-fabricar-herramientas-con-las-que-se-hacen-máquinas-para-hacer-
ordenadores-que-a-su-vez-diseñan-máquinas-que-hacen-herramientas-para-que-las-use-
la-mano
hay escritas infinitas palabras :
zen gol bang rap Dios fin
hay tantas cosas / yo sólo preciso dos:
mi guitarra y vos / mi guitarra y vos
de Eco.
P.D. mientras tanto, publicar fotos es más díficil que conocer simultáneamente el momento y ubicación de una partícula subatómica.
sábado, febrero 26, 2005
EMILIA
Abrázame fuerte, que no pueda respirar.
Pedro Guerra.
Salió a caminar. Pretendiendo que era casual. Como si algo de eso tuviera que ver con ellos. Hacía mucho que había comprendido que todo el universo y su parafernalia excesiva se ponían al servicio de cierta causalidad trágica y retorcida que lograba que al salir de su casa, en un radio preciso de diez cuadras, entre las ocho y diez de la noche, pudiera encontrarlo: caminando por ahí o sentado en alguna vereda. Esto era tan cotidiano como ver gente esperando el colectivo.
L.C. (26/02/05)
jueves, febrero 24, 2005
Sabineando
No quiero paz, no hay paz,
quiero mi soledad.
Quiero mi corazón desnudo
para tirarlo a la calle,
quiero quedarme sordomudo.
Que nadie me visite,
que yo no mire a nadie,
y que si hay alguien, como yo, con asco,
que se lo trague.
Quiero mi soledad,
no quiero paz, no hay paz.
Jaime Sabines.
Conjuro
Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca,
en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas
usadas y que el sueño te reduzca,
como una aplanadora, al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible
te obligue a posternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un meadero.
Que cuando quieras decir:
"Mi amor", digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe
hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta
en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento
consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores,
tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar,
ni un solo instante,
de lamerle la cerradura.
Oliverio Girondo.
sábado, febrero 12, 2005
Vértigo
tiernas y ajadas, besos, recuerdos.
¿Cómo están todos? Te echo de menos.
Cómo pasa el tiempo...
Seremos otros, seremos más viejos,
y cuando por fin me observe en tu espejo,
espero al menos que me reconozca,
me recuerde al que soy ahora.
Aquellas manos, aquella mujer,
aquel invierno no paraba de llover,
perdona que llegue tan tarde,
espero saber compensarte.
Estás tan bonita, te invito a un café,
la tarde es nuestra, desnúdame.
Tras el relámpago te decía:
"Siempre recogeré flores en tu vientre".
Otro hombre dormirá contigo
y dará nombre a todos tus hijos.
Ven, acércate a mí,
deja que te vea,
que otras primaveras
te han de llevar muy lejos de mí.
Vértigo, que el mundo pare,
que corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda
y no señale el norte
la estrella polar?
Las frías mañanas en la facultad,
tú casi siempre huías conmigo al bar,
y me enfadaba si preferías
el aula a mi compañía.
Sobre la mesa botellas vacías,
qué sano es arrancarte esa risa,
y ahora cambiemos el mundo, amigo,
que tú ya has cambiado el mío.
¿Qué haré cuando te busque en la clase,
y mi eco me responda al llamarte?
Otros vendrán y me dirán
que te marchaste,
que te cansaste
ya de esperar.
Vértigo, que el mundo pare,
que corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás,
cuando me pierda
y no señale el norte la estrella polar?
Y la ronquera, los traicioneros nervios,
que me atacaban antes de cada concierto,
viejas canciones, antiguos versos,
que espero retenga algún eco.
Y en el futuro espero, compañero, hermanos,
ser un buen tipo, no traicionaros.
Que el vértigo pase y que en vuestras ventanas
luzca el sol cada mañana.
Pero basta de lamentos,
brindemos, es el momento,
que estamos todos y no falta casi nadie,
que hay que apurar
la noche que acaba de empezar.
Vértigo, que el mundo pare,
que corto se me hace el viaje.
¿Me escucharás, me buscarás, cuando me pierda
y no señale el norte
la estrella polar?
Ismael Serrano.
miércoles, enero 26, 2005
Gelmaneando...
Una mujer y un hombre
Una mujer y un hombre llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan en la noche, desbordan por sus manos,
se oyen subir libres en la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.
de "Gotán", Juan Gelman.
martes, enero 25, 2005
Ahora me voy a ver si la ramita que tengo hace días funciona de varita mágica. A lo mejor Heinserberg tenga razón y todo dependa del observador...