LOS DONES DE LAS HADAS
Había gran asamblea de hadas para proceder al reparto de dones entre todos los recién nacidos llegados a la vida en las últimas veinticuatro horas.
Todas aquellas antiguas y caprichosas hermanas del Destino; todas aquellas madres raras del gozo y del dolor, eran muy diferentes: tenían, unas, aspecto sombrío y ceñudo; otras, aspecto alocado y malicioso; unas, jóvenes que habían sido siempre jóvenes; otras, viejas que habían sido siempre viejas.
Todos los padres que tienen fe en las hadas habían acudido, llevando cada cual a su recién nacido en brazos.
Los dones, las facultades, los buenos azares, las circunstancias invencibles se habían acumulado junto al tribunal, como los premios en el estrado para su reparto. Lo que en ello había de particular era que los dones no servían de recompensa a un esfuerzo, sino, por el contrario, era una gracia concedida al que no había vivido aún, gracia capaz de determinar su destino y convertirse lo mismo en fuente de su desgracia que de su felicidad.
Las pobres hadas estaban ocupadísimas, porque la multitud de solicitantes era grande, y la gente intermediaria puesta entre el hombre y Dios está sometida, como nosotros, a la terrible ley del tiempo y de su infinita posteridad. Los días, las horas, los minutos y los segundos.
En verdad, estaban tan azoradas como ministros en día de audiencia o como empleados del Monte de Piedad cuando una fiesta nacional autoriza los desempeños gratuitos. Hasta creo que miraban de tiempo en tiempo la manecilla del reloj con tanta impaciencia como jueces humanos que, en sesión desde por la mañana, no pueden por menos de soñar con la hora de comer, con la familia y con sus zapatillas adoradas. Si en la justicia sobrenatural hay algo de precipitación y de azar, no nos asombremos de que ocurra lo mismo alguna vez en la justicia humana. Seríamos nosotros, en tal caso, jueces injustos.
También se cometieron aquel día ciertas ligerezas que podrían llamarse raras si la prudencia, más que el capricho, fuese carácter distintivo y eterno de las hadas.
Así, el poder de atraer mágicamente a la fortuna se adjudicó al único heredero de una familia riquísima que, por no estar dotada de ningún sentido de caridad y tampoco de codicia ninguna por lo bienes más visibles dela vida, había de verse más adelante prodigiosamente enredado entre sus millones.
Así, se dio el amor a la Belleza y a la Fuerza poética al hijo de un sombrío pobretón, cantero de oficio, que de ninguna manera podía favorecer las disposiciones ni aliviar las necesidades de su deplorable progenitura.
Se me olvidaba deciros que el reparto, en casos tan solemnes, es sin apelación, y qu eno hay don que puede rehusarse.
Levantábanse todas las hadas, creyendo cumplida su faena, porque ya no quedaba regalo ninguno, largueza ninguna que echar a toda aquella morralla humana, cuando un buen hombre, un pobre comerciantillo, según creo, se levantó, y cogiendo del vestido de vapores multicolores al hada que más cerca tenía exclamó:
- ¡Eh!¡Señora!¡Que nos olvida! Todavía falta mi chico. No quiero haber venido en balde.
El hada podía verse en un aprieto, porque nada quedaba ya. Acordóse a tiempo, sin embargo, de una ley muy conocida, aunque rara vez aplicada, en el mundo sobrenatural habitado por aquellas deídades impalpables amigas del hombre y obligadas con frecuencia a doblegarse a sus pasiones, tales como las hadas, gnomos, las salamandras, las sílfides, los silfos, las nixas, los ondinos y las ondinas –quiero decir de la ley que concede a las hadas, en casos semejantes, o sea en el caso de haberse agotado los lotes, la facultad de conceder otro, suplementario y excepcional, siempre que tenga imaginación bastante para crearlo de repente.
Así, pues, la buena hada contestó, con aplomo digno de su rango:
- ¡Doy a tu hijo..., le doy... el don de agradar!
-Pero ¿agradar cómo? ¿Agradar?... ¿Agradar por qué? –preguntó tenazmente el tenderillo, que sin duda sería uno de esos razonadores tan abundantes, incapaz de levantarse hasta la lógica del absurdo-
¡Porque sí!¿Por qué sí! –replicó el hada colérica, volviéndole la espalda; y al incorporarse al cortejo de sus compañeras, le iba diciendo -: ¿Qué os parece ese francesito vanidoso, que quiere entenderlo todo, y que, encima de lograr para su hijo el don mejor, aún se atreve a preguntar y a discutir lo indiscutible?
de Poemas en Prosa, Charles Baudelaire.
martes, abril 26, 2005
sábado, abril 23, 2005
Obi-Wan Kenobi
De la página de Maximus, traje ésto (hacer click sobre la imagen):
Ahora ando por el mundo como Obi-Wan Kenobi. Dígame, ¿qué personaje de ciencia ficción es usted?
Ahora ando por el mundo como Obi-Wan Kenobi. Dígame, ¿qué personaje de ciencia ficción es usted?
jueves, abril 21, 2005
jueves, abril 14, 2005
Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.
Antonio Machado
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.
Antonio Machado
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Poetas que me gustan
sábado, abril 02, 2005
Casos de la vida real
Haga como si estuviera en casa
Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que decía: "Bienvenidos los que llegan a este hogar". Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía: La casa es chica, pero el corazón es grande. La tercera decía: La presencia del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los anteriores. Rajá, perro.
Historias de cronopios y famas, Julio Cortázar.
Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que decía: "Bienvenidos los que llegan a este hogar". Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden. La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía: La casa es chica, pero el corazón es grande. La tercera decía: La presencia del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los anteriores. Rajá, perro.
Historias de cronopios y famas, Julio Cortázar.
jueves, marzo 31, 2005
miércoles, marzo 30, 2005
Insurrecta
El domingo, en la ciudad sureña de Las Grutas, rompí, nuevamente, con una regla/recomendación de mi infancia: sujeté y subí mi pollera con entusiasmo, caminé a los saltos, dando chapotazos; luego en forma lenta, dejaba (y miraba) mis huellas confundirse con la arena, algas y caracolitos. Mientras mis mejillas miraban al cielo, cerré los ojos y sentí cómo las gotas de la lluvia mojaban mis lágrimas.
Y ningún rayo cayó al agua, madre.
LLORAR A LÁGRIMA VIVA
Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
Oliverio Girondo.
Y ningún rayo cayó al agua, madre.
LLORAR A LÁGRIMA VIVA
Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
Oliverio Girondo.
Feliz
A Eduardo.
¡Feliz, feliz NO cumpleaños, a mí, a tú!

Y a mi hermano, Fabricio, Feliz cumple. Aunque no se paseé por acá.
¡Feliz, feliz NO cumpleaños, a mí, a tú!
Y a mi hermano, Fabricio, Feliz cumple. Aunque no se paseé por acá.
lunes, marzo 28, 2005
Manifiesto
¿Por qué los chicos con narices lindas viven tan lejos?
¿Por qué, hoy, que lavé, llovió?
P.D. En Las Grutas me saqué las ganas y me compré una remera de Jack (Pesadilla antes de Navidad, Tim Burton). Un nene de, aproximadamente, 5 años me preguntó cuánto salió. Fue una linda charla. Y yo tengo mi remera.
¿Por qué, hoy, que lavé, llovió?
P.D. En Las Grutas me saqué las ganas y me compré una remera de Jack (Pesadilla antes de Navidad, Tim Burton). Un nene de, aproximadamente, 5 años me preguntó cuánto salió. Fue una linda charla. Y yo tengo mi remera.
//
Alberto Caeiro
V - Há Metafísica Bastante em Não Pensar em Nada
Há metafísica bastante em não pensar em nada.
O que penso eu do mundo?
Sei lá o que penso do mundo!
Se eu adoecesse pensaria nisso.
Que idéia tenho eu das cousas?
Que opinião tenho sobre as causas e os efeitos?
Que tenho eu meditado sobre Deus e a alma
E sobre a criação do Mundo?
Não sei. Para mim pensar nisso é fechar os olhos
E não pensar.
É correr as cortinas
Da minha janela (mas ela não tem cortinas).
O mistério das cousas?
Sei lá o que é mistério!
O único mistério é haver quem pense no mistério.
Quem está ao sol e fecha os olhos,
Começa a não saber o que é o sol
E a pensar muitas cousas cheias de calor.
Mas abre os olhos e vê o sol,
E já não pode pensar em nada,
Porque a luz do sol vale mais que os pensamentos
De todos os filósofos e de todos os poetas.
A luz do sol não sabe o que faz
E por isso não erra e é comum e boa.
Metafísica? Que metafísica têm aquelas árvores?
A de serem verdes e copadas e de terem ramos
E a de dar fruto na sua hora, o que não nos faz pensar,
A nós, que não sabemos dar por elas.
Mas que melhor metafísica que a delas,
Que é a de não saber para que vivem
Nem saber que o não sabem?
"Constituição íntima das cousas"...
"Sentido íntimo do Universo"...
Tudo isto é falso, tudo isto não quer dizer nada.
É incrível que se possa pensar em cousas dessas.
É como pensar em razões e fins
Quando o começo da manhã está raiando, e pelos lados das árvores
Um vago ouro lustroso vai perdendo a escuridão.
Pensar no sentido íntimo das cousas
É acrescentado, como pensar na saúde
Ou levar um copo à água das fontes.
O único sentido íntimo das cousas
É elas não terem sentido íntimo nenhum.
Não acredito em Deus porque nunca o vi.
Se ele quisesse que eu acreditasse nele,
Sem dúvida que viria falar comigo
E entraria pela minha porta dentro
Dizendo-me, Aqui estou!
(Isto é talvez ridículo aos ouvidos
De quem, por não saber o que é olhar para as cousas,
Não compreende quem fala delas
Com o modo de falar que reparar para elas ensina.)
Mas se Deus é as flores e as árvores
E os montes e sol e o luar,
Então acredito nele,
Então acredito nele a toda a hora,
E a minha vida é toda uma oração e uma missa,
E uma comunhão com os olhos e pelos ouvidos.
Mas se Deus é as árvores e as flores
E os montes e o luar e o sol,
Para que lhe chamo eu Deus?
Chamo-lhe flores e árvores e montes e sol e luar;
Porque, se ele se fez, para eu o ver,
Sol e luar e flores e árvores e montes,
Se ele me aparece como sendo árvores e montes
E luar e sol e flores,
É que ele quer que eu o conheça
Como árvores e montes e flores e luar e sol.
E por isso eu obedeço-lhe,
(Que mais sei eu de Deus que Deus de si próprio?).
Obedeço-lhe a viver, espontaneamente,
Como quem abre os olhos e vê,
E chamo-lhe luar e sol e flores e árvores e montes,
E amo-o sem pensar nele,
E penso-o vendo e ouvindo,
E ando com ele a toda a hora.
V - Há Metafísica Bastante em Não Pensar em Nada
Há metafísica bastante em não pensar em nada.
O que penso eu do mundo?
Sei lá o que penso do mundo!
Se eu adoecesse pensaria nisso.
Que idéia tenho eu das cousas?
Que opinião tenho sobre as causas e os efeitos?
Que tenho eu meditado sobre Deus e a alma
E sobre a criação do Mundo?
Não sei. Para mim pensar nisso é fechar os olhos
E não pensar.
É correr as cortinas
Da minha janela (mas ela não tem cortinas).
O mistério das cousas?
Sei lá o que é mistério!
O único mistério é haver quem pense no mistério.
Quem está ao sol e fecha os olhos,
Começa a não saber o que é o sol
E a pensar muitas cousas cheias de calor.
Mas abre os olhos e vê o sol,
E já não pode pensar em nada,
Porque a luz do sol vale mais que os pensamentos
De todos os filósofos e de todos os poetas.
A luz do sol não sabe o que faz
E por isso não erra e é comum e boa.
Metafísica? Que metafísica têm aquelas árvores?
A de serem verdes e copadas e de terem ramos
E a de dar fruto na sua hora, o que não nos faz pensar,
A nós, que não sabemos dar por elas.
Mas que melhor metafísica que a delas,
Que é a de não saber para que vivem
Nem saber que o não sabem?
"Constituição íntima das cousas"...
"Sentido íntimo do Universo"...
Tudo isto é falso, tudo isto não quer dizer nada.
É incrível que se possa pensar em cousas dessas.
É como pensar em razões e fins
Quando o começo da manhã está raiando, e pelos lados das árvores
Um vago ouro lustroso vai perdendo a escuridão.
Pensar no sentido íntimo das cousas
É acrescentado, como pensar na saúde
Ou levar um copo à água das fontes.
O único sentido íntimo das cousas
É elas não terem sentido íntimo nenhum.
Não acredito em Deus porque nunca o vi.
Se ele quisesse que eu acreditasse nele,
Sem dúvida que viria falar comigo
E entraria pela minha porta dentro
Dizendo-me, Aqui estou!
(Isto é talvez ridículo aos ouvidos
De quem, por não saber o que é olhar para as cousas,
Não compreende quem fala delas
Com o modo de falar que reparar para elas ensina.)
Mas se Deus é as flores e as árvores
E os montes e sol e o luar,
Então acredito nele,
Então acredito nele a toda a hora,
E a minha vida é toda uma oração e uma missa,
E uma comunhão com os olhos e pelos ouvidos.
Mas se Deus é as árvores e as flores
E os montes e o luar e o sol,
Para que lhe chamo eu Deus?
Chamo-lhe flores e árvores e montes e sol e luar;
Porque, se ele se fez, para eu o ver,
Sol e luar e flores e árvores e montes,
Se ele me aparece como sendo árvores e montes
E luar e sol e flores,
É que ele quer que eu o conheça
Como árvores e montes e flores e luar e sol.
E por isso eu obedeço-lhe,
(Que mais sei eu de Deus que Deus de si próprio?).
Obedeço-lhe a viver, espontaneamente,
Como quem abre os olhos e vê,
E chamo-lhe luar e sol e flores e árvores e montes,
E amo-o sem pensar nele,
E penso-o vendo e ouvindo,
E ando com ele a toda a hora.
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Poetas que me gustan
Gelmaneando
yo también escribo cuentos
a eduardo
había una vez un poeta portugués / tenía cuatro poetas adentro y vivía muy preocupado /
trabajaba en la administración pública y dónde se vio que un empleado público de portugal
gane para alimentar cuatro bocas /
cada noche pasaba lista a sus poetas incluyéndose a sí mismo / uno estiraba la mano por la ventana y le caían astros allí / otro escribía cartas al sur / qué están haciendo del sur / decía /
de mi uruguay / decía / el otro se convirtió en un barco que amó a los marineros / esto es
bello porque no todos los barcos hacen así / hay barcos que prefieren mirar por el ojo de
buey /
hay barcos que se hunden / Dios camina afligido por el fenómeno ése / es que no todos los
barcos se parecen a los poetas del portugués / salían del mar y se secaban los huesitos al
sol /
cantando la canción de tus pechos / amada / cantaban que tus pechos llegaron una tarde con
una escolta de horizontes / eso cantaban los poetas del portugués para decir que te amo /
antes de separarse / tender la mano al cielo / escribir cartas al uruguay
que mañana van a llegar / mañana van a llegar las cartas del portugués y barrerán la tristeza / mañana va a llegar el barco del portugués al puerto de montevideo / siempre supo que
entraba en ese puerto y se volvía más hermoso /
como los cuatro poetas del portugués cuando se preocupaban todos juntos por el hombre
de la tabaquería de enfrente / el animal de sueños del hombre de la tabaquería de enfrente / galopando con como josé gervasio de artigas por el hambre mundial /
el portugués tenía cuatro poetas mirando al sur / al norte / al muro / al cielo les daba a todos de comer con el sueldo del alma / él se ganaba el sueldo en la administración del país
público / y también mirando el mar que va de lisboa al uruguay / yo siempre estoy olvidando cosas / una vez me olvidé un ojo en la mitad de una mujer / otra vez me olvidé una mujer en
la mitad de portugués / me olvidé el nombre del poeta portugués /
de lo que no me olvido es de su barco navegando hacia el sur / de su manita llena de astros / golpeando contra la furia del mundo / con el hombre de enfrente en la mano
Juan Gelman.
a eduardo
había una vez un poeta portugués / tenía cuatro poetas adentro y vivía muy preocupado /
trabajaba en la administración pública y dónde se vio que un empleado público de portugal
gane para alimentar cuatro bocas /
cada noche pasaba lista a sus poetas incluyéndose a sí mismo / uno estiraba la mano por la ventana y le caían astros allí / otro escribía cartas al sur / qué están haciendo del sur / decía /
de mi uruguay / decía / el otro se convirtió en un barco que amó a los marineros / esto es
bello porque no todos los barcos hacen así / hay barcos que prefieren mirar por el ojo de
buey /
hay barcos que se hunden / Dios camina afligido por el fenómeno ése / es que no todos los
barcos se parecen a los poetas del portugués / salían del mar y se secaban los huesitos al
sol /
cantando la canción de tus pechos / amada / cantaban que tus pechos llegaron una tarde con
una escolta de horizontes / eso cantaban los poetas del portugués para decir que te amo /
antes de separarse / tender la mano al cielo / escribir cartas al uruguay
que mañana van a llegar / mañana van a llegar las cartas del portugués y barrerán la tristeza / mañana va a llegar el barco del portugués al puerto de montevideo / siempre supo que
entraba en ese puerto y se volvía más hermoso /
como los cuatro poetas del portugués cuando se preocupaban todos juntos por el hombre
de la tabaquería de enfrente / el animal de sueños del hombre de la tabaquería de enfrente / galopando con como josé gervasio de artigas por el hambre mundial /
el portugués tenía cuatro poetas mirando al sur / al norte / al muro / al cielo les daba a todos de comer con el sueldo del alma / él se ganaba el sueldo en la administración del país
público / y también mirando el mar que va de lisboa al uruguay / yo siempre estoy olvidando cosas / una vez me olvidé un ojo en la mitad de una mujer / otra vez me olvidé una mujer en
la mitad de portugués / me olvidé el nombre del poeta portugués /
de lo que no me olvido es de su barco navegando hacia el sur / de su manita llena de astros / golpeando contra la furia del mundo / con el hombre de enfrente en la mano
Juan Gelman.
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Poetas que me gustan
miércoles, marzo 23, 2005
Estem...
Sólo porque me gusta mucho y tiene esos ojos tristes... Que... Ay, ay.

P.D. mientras, él, me levantó un poco el ánimo.
P.D. mientras, él, me levantó un poco el ánimo.
A minor bird
A Minor Bird
I have wished a bird would fly away,
And not sing by my house all day;
Have clapped my hands at him from the door
When it seemed as if I could bear no more.
The fault must partly have been in me.
The bird was not to blame for his key.
And of course there must be something wrong
In wanting to silence any song.
Robert Frost.
He deseado que un pájaro se fuera volando
En vez de cantar junto a mi casa, todo el día.
Le he batido palmas desde la puerta
Cuando me pareció que ya no aguantaba más.
La culpa en parte debe haber sido mía.
No era culpa del pájaro su tono musical.
Y por supuesto debe haber algo de malo
En lo de querer silenciar cualquier canción.
I have wished a bird would fly away,
And not sing by my house all day;
Have clapped my hands at him from the door
When it seemed as if I could bear no more.
The fault must partly have been in me.
The bird was not to blame for his key.
And of course there must be something wrong
In wanting to silence any song.
Robert Frost.
He deseado que un pájaro se fuera volando
En vez de cantar junto a mi casa, todo el día.
Le he batido palmas desde la puerta
Cuando me pareció que ya no aguantaba más.
La culpa en parte debe haber sido mía.
No era culpa del pájaro su tono musical.
Y por supuesto debe haber algo de malo
En lo de querer silenciar cualquier canción.
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Poetas que me gustan
jueves, marzo 17, 2005
Cd fetiche del mes
ismael
Originally uploaded by principiodeincertidumbre.
Naves ardiendo más allá de Orión, Ismael Serrano.
miércoles, marzo 16, 2005
Borgeana
Borges1
Originally uploaded by principiodeincertidumbre.
A la tarde encontré un libro con una dedicatoria de Borges (o eso dice y eso quiero creer, ¿tamo?). Hoy es un día de suerte.
P.D. haciendo click sobre la imagen se puede ver más claramente.
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